13 de mayo de 2008, 03:10 PM
BUENOS AIRES (AFP) - Una huelga de productores y empresarios del agro en Argentina, que entró el martes en su séptimo dÃa, pone en peligro el cumplimiento de los embarques de cereales, al caer 78% la entrada de camiones al puerto, según la Bolsa de Comercio de Rosario (300 km al norte).
En Rosario, entraron hasta la madrugada del martes apenas dos camiones con cereales al puerto, el principal centro de exportación de granos del paÃs, una reducción de 78% en relación a la jornada anterior, dijo la entidad cerealera en un reporte.
A su vez, la Bolsa informó que en igual fecha de 2007, habÃan llegado a las playas portuarias 5.969 camiones, lo que refleja la profundidad de la parálisis comercial.
Según la información oficial, el promedio diario de ingreso de camiones en los últimos cinco dÃas fue de 1.399 unidades, cuando en igual perÃodo del año anterior habÃa alcanzado 5.241 vehÃculos.
No obstante, un total de 331.431 camiones de cereales han ingresado al puerto en lo que va de 2008, un 4% más de lo acumulado en igual lapso de 2007, pese a la actual suspensión de comercialización de granos, que se suma a 21 dÃas de 'lock-out' patronal en marzo.
VÃctor Barbarito, de la firma agropecuaria Talensur, habÃa revelado que "hay unos 15.000 millones de dólares de granos (de todo tipo) sin vender aún. La operatoria diaria normal que no bajaba de 100.000 toneladas, después del paro no supera las 20.000 toneladas".
Los productores agropecuarios se rebelaron contra la polÃtica fiscal del gobierno de la presidenta Cristina Kirchner, que en marzo pasado comenzó a aplicar retenciones móviles, es decir impuestos a las exportaciones cuya tasa crece en forma proporcional a los precios internacionales.
El plan de retenciones móviles impacta con fuerza en la soja, cuya cosecha en 2008 está valuada en 24.000 millones de dólares, de los cuales el Gobierno intenta recaudar unos 11.000 millones.
La puja por la renta sojera está afectando la actividad económica general de Argentina, una potencia agrÃcola cuya economÃa global ha venido creciendo a un promedio de 8% anual desde 2003.
La industria -uno de los sectores afectados por el lock out agrario- advirtió el martes Ignacio de Mendiguren, dirigente de la influyente Unión Industrial Argentina y ex ministro de la Producción en 2002 cuando el paÃs se debatÃa por salir de la mayor crisis socioeconómica de su historia.
El dirigente sostuvo que "no existe en la actualidad la vieja antinomia campo-industria, hoy es imposible decir que son dos sectores distintos" e instó al agro y el gobierno a "llegar a un acuerdo cuanto antes".
"El problema de fondo es absolutamente solucionable, si bien el campo tiene algunos problemas, la situación que tienen es mucho mejor que en 2002. El gobierno tiene recursos, hay una demanda internacional, con lo cual todo se da para que podamos llegar a un acuerdo", insistió el industrial.
El ministro de Justicia, AnÃbal Fernández, alertó contra el avance indiscriminado del cultivo de soja y el peligro de que el principal producto de exportación se convierta en un monocultivo, ya que por su alta rentabilidad va relegando la producción de cereales, ganado bovino y lácteos.
"Poner retenciones móviles no significa estar contra la soja. Si el mundo quiere soja la plantamos hasta en las macetas, pero hay que pensar seriamente cómo diagramar el proceso productivo que necesitan los argentinos", dijo Fernández.
Cristina Kirchner aludió a la protesta agropecuaria este martes al sostener que "los crÃticos más acérrimos, son tal vez los que más han disfrutado del crecimiento en la producción, en la exportación y en la riqueza".
Argentina es el primer exportador mundial de aceites de soja y girasol, además de ser el segundo de maÃz y el quinto de trigo, con capacidad para proveer alimentos a unos 300 millones de personas, según la secretarÃa de Agricultura.
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