El Nuevo Día

En grande la fiesta educativa de La Perla

30 de junio de 2008, 09:20 AM

La comunidad sanjuanera abre sus puertas a toda la ciudadanía. Vea la fotogalería.

Buscando presentar alternativas viables para la autogestión, explorando a la vez nuevos espacios para el arte y creando conciencia sobre la protección del ambiente, centenares de niños y adultos cruzaron ayer las murallas del Viejo San Juan para participar en la segunda edición de "La Perla Habla", foro creativo comunitario organizado por el grupo Coco D"Oro.

Desde temprano en la mañana padres acompañados de sus hijos pequeños participaban en los talleres ideados por Edgardo Larregui, fundador de Coco D"Oro, y llevados a cabo en una hilera de toldos ubicados en el paseo Noel Estrada de la barriada.

Allí, los pequeñines construían pequeños y coloridos carros y barcos con cajas de cereal vacías, o decoraban con pintura de acrílico gorras que se les regalaban. Además aprendían sobre carpintería básica y otras habilidades manuales, observando y ayudando en uno de los proyectos que más atraía a los niños: la construcción de un carro "submarino" en madera.

En el segundo piso de la residencia de Larregui -que hace las veces de sede del proyecto Coco D"Oro- se confeccionaban chiringas de papel, como en antaño. Cada una tenía una imagen casi a escala real de un niño del vecindario.

En el pequeño estudio de grabación en el lugar, voluntarios dirigían un taller de poesía y "rap". Como parte del taller, le prestaban a los participantes libretos guía en los que recopilaban canciones de los comienzos de la música urbana local, como "La Recta Final", de Vico C, junto a poemas como "El Río Grande de Loíza", de Julia de Burgos.

Al lado de la casa de Coco D"Oro, voluntarios recogían escombros de una colina baldía, que al final de la tarde habían transformado en una hortaliza multiniveles. Como en todos los esfuerzos del día, aquí los niños se divirtieron a la vez que jugaron un papel clave. Primero ayudaron a bajar las pailas llenas de escombros; luego sembraron recao, yuca y otras plantas ornamentales y alimenticias.

También se llevaba a cabo un torneo de pesca de orilla, y una veintena de pescadores de caña larga retaba la fuerte marejada del Atlántico para pescar desde la pedregosa costa.

El primer premio: una yola

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