13 de mayo de 2008, 07:40 PM
Brasilia, 13 may (EFE).- Grupos ecologistas condenaron las polÃticas de desarrollo amazónico del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y las vincularon a la dimisión de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, anunciada hoy y celebrada por empresarios.
La inesperada renuncia de Silva al cargo que ocupaba desde enero del 2003, cuando Lula asumió por primera vez el poder, sorprendió a todo el mundo polÃtico brasileño, a pesar de que las polémicas entre la ministra y el resto del Gobierno eran cada vez más públicas.
En su carta de renuncia, Silva explicó que tomó la decisión en función de "las dificultades" que encontraba para "llevar adelante la agenda ambiental", y por las "crecientes resistencias" que debÃa enfrentar "dentro del Gobierno y la sociedad".
Las diferencias entre esta antigua activista ecológica y el resto del Gobierno, incluido Lula, se hicieron más evidentes desde que fue anunciado el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), un plan de inversiones en infraestructura que incluye la construcción de diversas obras en sensibles regiones amazónicas.
Entre los proyectos figuran dos represas que serán emplazadas en el rÃo Madeira, limÃtrofe con Bolivia, de las cuales una ya ha sido subastada y la otra será licitada la semana próxima, a pesar de la resistencia de la ahora ex ministra.
Además, el Gobierno presentó el pasado viernes un programa para el desarrollo sustentable de áreas protegidas al que Silva se oponÃa y que le fue encargado al Ministerio de Planificación a Largo Plazo, cuyo titular, Roberto Mangabeira Unger, era uno de los más férreos adversarios de la ministra.
La renuncia ocurrió en momentos en que en Brasil hay un pulso entre los defensores del ecosistema y empresarios agrÃcolas que se proponen expandir los cultivos, a fin de aprovechar la actual crisis mundial de alimentos y el auge de los biocombustibles.
Los empresarios del campo y en especial los productores de soja, a los que los ecologistas acusan de empujar la frontera agrÃcola hacia la AmazonÃa, fueron los primeros en soltar las campanas al vuelo al conocer la dimisión.
"La ministra no estaba preocupada con el desarrollo del paÃs. No es que la cuestión del medio ambiente no sea importante, pero ella nunca pensó en el desarrollo sustentable, sino que simplemente se opuso al desarrollo", declaró el presidente de la Asociación de Productores de Soja de Mato Grosso, Glauber Silveira.
Rui Prado, presidente de la Federación de Agricultura y Pecuaria de ese mismo estado, el mayor productor de granos de Brasil, se unió al coro que saludó la salida de Marina Silva y deseó que "el próximo ministro no sea tan radical como ella, que era una barrera para el desarrollo económico".
En el bando ecologista, el director del grupo Greenpeace, Frank Guggenheim, declaró que "las fuerzas más destructivas de la AmazonÃa exigÃan a gritos la salida de Marina Silva" y dijo lamentar que "finalmente hayan triunfado".
El Instituto Socioambiental (ISA) recordó la "incansable batalla" que Silva trabó "en favor del desarrollo sustentable" y consideró su renuncia "una gran pérdida para el Gobierno y para Brasil".
Según la secretaria general de WWF-Brasil, Denise Hamú, "se trata de una clara demostración de que el área ambiental no tiene espacio en este Gobierno" y la renuncia fue consecuencia de "continuas decepciones, que el movimiento ecologista comparte".
El Movimiento de campesinos Sin Tierra (MST) también condenó las polÃticas de Lula y dijo en un comunicado que la renuncia "prueba que el Gobierno está en deuda con el pueblo brasileño en relación a su polÃtica ambiental".
Fuentes oficiales dijeron que Lula, quien no se ha pronunciado públicamente sobre la dimisión, ha decidido ofrecerle el cargo al actual secretario de Ambiente del estado de RÃo de Janeiro, Carlos Minc, de 57 años y uno de los fundadores del Partido Verde.
Minc está actualmente en ParÃs en un viaje oficial, por lo que aún no se sabe si aceptará el nombramiento.
Promedio (Not Rated)
Copyright © 2008 EFE.